viernes, 20 de julio de 2018

La corrupción y el bicentenario


Nuevamente los peruanos nos enteramos,  a través de audios,  como la corrupción ha capturado la administración de justicia y los principales operadores con un cinismo a toda prueba dicen que no hay delito en lo que se escucha. 

Sin embargo con sorpresa vemos como se agrede a la ética y a la moral, se obtienen favores, prebendas a cambio de puestos de trabajo, entradas para el mundial y el archivamiento de expedientes declarando inocente a culpable sobre delitos que afectan a personas vulnerables . Se escucha un lenguaje, muchas veces soez al mismo estilo de la delincuencia.

Los casos de corrupción no son nuevos en el Perú, a través de la historia nos hemos enterados de innumerables casos de corrupción. Este problema es endémico y se tiene que tomar acciones claras para  derrotar a la corrupción si queremos llegar al bicentenario como un país viable hacia el desarrollo y el bienestar social.

El presidente Vizcarra tiene la oportunidad de pasar a la historia cómo el líder que generó el cambio en la lucha contra la corrupción. Pero para hacerlo se tiene que desalentar que la corrupción se mantenga en el poder. Es urgente aprobar una norma que autorice el levantamiento del secreto bancario a los servidores y funcionarios con signos exteriores de riqueza. Aquel que no pueda demostrar el origen lícito de sus bienes, estos  debe revertirse al estado. 

Finalmente separar las celebraciones por el aniversario patrio y mantenerse vigilantes ante cualquier intento de los corruptos de mantenerse en el poder. El Perú es más grande que sus problemas y así lo deben entender aquellos que se sirven de las arcas del estado. Ahora o nunca luchemos todos contra la corrupción. 

Comencemos por lo más sencillo: reforzar la educación cívica en los colegios, incluir en la curricula escolar y universitaria la ética y los valores. Y lo más importante denunciar -en vez de dar una coima- cuando no se administre justicia. ¡Viva el Perú! 



lunes, 8 de enero de 2018

¿Manejar es un derecho o un privilegio?

¿Manejar es un derecho o un privilegio? es la pregunta que siempre me hago para entender las razones que tiene la mayoría que conduce un vehículo en la ciudad y a lo largo y ancho del país, sin respetar el reglamento de tránsito, originando, algunas veces, la muerte de gente inocente o muriendo víctimas de su propia imprudencia e insensatez. 

Honda consternación ha causado la muerte de 52 personas al iniciar el 2018, en el serpentín de Pasamayo donde un bus de la empresa San Martín que cubre la ruta Lima-Huacho, se precipitó al abismo luego de chocar con un trailer que invadió el carril contrario en la llamada curva del diablo. El conductor del trailer Christian Killahuamán Cusihuamán, a quien se le envió a la cárcel por 9 meses de presión preventiva, también había atropellado, hace un año,  a un motociclista en la ciudad de Tarapoto en la región San Martín. 

A diario muere gente atropellada o por choques sin que las autoridades pongan freno a esto, porque señores, manejar es un privilegio que se pierde cuando no se respeta el reglamento de tránsito. No es un derecho. Por tanto, es urgente hacer un campaña para sacar de las pistas a los malos conductores.

Siempre pienso que el congestionamiento vehicular en las puntas en Lima, se puede corregir, haciendo operativos para detectar a choferes sin licencia de conducir. Aquel que no tenga, se vaya a trabajar en taxi y el vehículo al depósito hasta que tramite el documento y recobre el privilegio de conducir. Hagamos respetar la ley y salvar de ésta manera miles de vidas humanas.    


Luchemos contra la corrupción

V einticuatro mil millones de soles se pierden por la corrupción, según la Contraloría General de la República. Sin embargo, nadie está inte...